Archivo de febrero de 2012
Ariel Pink’s Haunted Grafitti
Odditties Sodomies

Una realidad distorsionada. El lo-fi vital que no coincide con las condiciones actuales de un sistema ya establecido. Líneas rectas y pantallas polarizadas que separan, tan distinto todo, y al chocar consigue un asesinato sanguinario. Como los que salen en las películas. Pienso empotrar(te) el cráneo contra el cristal poco a poco, sin que nadie se dé cuenta, sin que haya posibilidad de resistencia. Una pequeña tortura a largo plazo, con tiempos marcados. Lo que hiciera falta da igual, no pienso luchar contra la tentación de desangrar, porque es una decisión obsesiva. Estoy fuera de mí y no me importa ninguna consecuencia. Una abstracción, una nebulosa muy oscura que solo puede acabar en sangre. Caiga para el lado que caiga, pero tendrá que existir ese corte en la yugular, meter los dedos entre las entrañas y desenredar las cuerdas vocales hasta que no quede ni una sola voz más. No es necesaria ayuda ni comprensión en este proceso, la autosuficiencia llega hasta el máximo exponente y me posicionaré como la artesana de lo macabro. El secreto del universo encerrado en una carpeta en la que no caben más papeles que la ficha documentada de mi próximo asesinato. Café a deshora, arrastrar los pies, cualquier maniobra es válida. Cripticismo, risas y jajás.
¿De verdad la fuerza era esta? Me río yo ahora de los discursos de frialdad: la cosa va más allá. Pienso cometer un delito y sería reincidente, aunque no pienso ir a la carcel ni en un millón de años. Porque no soy culpable, porque podré alegar distorsión. A mí que me registren. Jajá.
Nacho Vegas
Actos Inexplicables

Lluvia, hola, ¿cómo te va? Y tú, sí tú, no mires a otro lado. Madrid, que tú no has sido una ciudad. Una ciudad donde haya sentido la sensación de que llueve y qué, ¿qué más da? Que lo estás haciendo bien. Pero no, todo lo que recuerdo ha sido sudar, frío, mucho frío y. Pero en ningún caso podría catalogarlo como una experiencia de constante aprobación. De hecho —hija de puta— con tu cara y con tus formas me has enseñado que el periodo de humedad ha sido un proyecto a largo plazo. Muy largo plazo. Ahora me sé tus reglas meteorológicas, al menos ya puedo esperar qué me va a esperar. Que si fueras el norte, el más norte del norte, te hubiera sabido desde el principio. Pero ha sido una experiencia larga, más que cualquiera. Que ya te encuentro y soy capaz de regatear. ¿Que vienes con tus peores formas? Pues ya no tengo miedo, y ahora estoy cansado y solo tengo miedo de mi propia vida, y que sé que lo tendré toda la puta vida. Que muchos de los que circulan por tus calles tienen miedo de algo, y yo de la nada. Y eso tiene un diagnóstico con nombre y receta, pero bien sabemos todos que no puedo. Todo esto tiene una adicción de libro y cuchara, y está clarísimo que hay algunos monstruos que se esconden bajo la cama. Monstruos adictivos.
Monstruos, lluvia, ¡hola! Os echaba de menos y me hacéis mucha compañía al fin. Un coche que circula por una vía de servicio, unas medias con una carrera, el volumen un poco más alto y un final muy programado. Porque entre comas y puntos y aparte no hay espacio para la improvisación cuando se trata de un final de no cambiar.
(Hoy me he cebado con los enlaces a canciones, sí, pero porque yo he venido a hablar de mi libro. Y que puede que no sea mi disco preferido, pero hoy lo es y ya está, porque, ¿esto no es para mí? Pues eso.)






